Primero los niños

Compartimos columna realizada por Pablo Ferreri, Vicepresidente de la NAP y Oriana Montti, miembro de la Comisión Directiva de la NAP.

Primero los niños

Cualquier ser humano con niveles mínimos de sensibilidad tiene dentro de sus más importantes afectos a los niños.

Cualquier sociedad con niveles mínimos de racionalidad se preocupa por proteger sus activos más importantes.

Pero, solamente cuando juntamos la mirada individual con la colectiva, y lo sentimental con lo racional, vemos como todas las miradas convergen para poner en frente nuestro y en toda su magnitud la verdadera importancia de poner atención y cuidado en nuestro futuro, de poner primero a nuestros niños.

Esto que parece tan obvio desde lo sentimental y desde lo racional, desde lo individual y desde lo colectivo, no se refleja sin embargo en un tratamiento con discriminación positiva por parte de nuestra sociedad a la infancia uruguaya.

Basta recordar que hasta el año 2005 dos de cada tres niños nacían por debajo de la línea de pobreza, lo cual no solo es vergonzante e hiriente, sino que es una muestra clara de cómo nuestra sociedad tenía en entredicho su futuro.

Mucho se ha hecho, es verdad, hoy uno de cada cuatro niños nacen por debajo de la línea de pobreza, lo cual constituye un avance significativo, pero sigue siendo algo inaceptable y sobre lo cual debemos trabajar con absoluta prioridad si queremos tener el derecho a soñar con un Uruguay mejor.

Pero además es necesario avanzar también desde una perspectiva de derechos, porque los niños son personas con derechos y es necesario garantizárselos.

Y si las políticas que protejan e impulsen a nuestros niños son importantes, el esfuerzo en primera infancia es vital.

Se debe poner particularmente foco en primera infancia y esto tiene su justificación: Entre la concepción y los cinco años de edad, se sientan las bases de todo el desarrollo posterior del individuo. Mientras que en los primeros dos años se constituye una parte importante del desarrollo intelectual, emocional, físico/inmunológico y social, entre los dos y los cinco años se establecen los pilares del aprendizaje posterior, de la educación formal y de las competencias sociales .

En definitiva, "el partido de las oportunidades se juega desde la concepción hasta los cinco años de vida", por eso los mayores retornos de cualquier inversión en capital humano corresponden a la primera infancia.

Pero además, hay un imperativo de justicia social: mientras todavía hoy 1 de cada 4 niños es pobre, en los mayores de 65 años de edad 1 de cada 23 es pobre: o sea, la incidencia de la pobreza en los niños es casi 6 veces superior a la observada en adultos mayores.

Si estamos convencidos de que el partido se juega en la primera infancia, debemos decir, a partir de la observación de los datos anteriores, que hay mucho camino por delante para cerrar la fuente de reproducción de la pobreza.

Y como sabemos, la pobreza es la negación de los derechos humanos más básicos, y la negación de toda posibilidad de desarrollo. Resolver esto siempre debe ser una prioridad.

Invertir en primera infancia facilita la reducción de la pobreza y de la desigualdad. El resultado de las políticas dirigidas a la primera infancia condiciona en gran medida el éxito o fracaso de las otras políticas sociales. Intervenciones en primera infancia que logran buenos resultados, acarrean notorios beneficios en educación, en salud y en convivencia social durante la vida adulta mejorando así todo el sistema de políticas sociales.

En Uruguay hemos estado haciendo mucho por apuntalar mediante políticas públicas a nuestros niños, por ejemplo a través del Plan de Equidad (2008), tanto en sus componentes estructurales como desde la Red de Asistencia e Integración Social, se ha avanzado considerablemente en la protección hacia las familias con niños, niñas y adolescentes a cargo, en situación de pobreza. 

Se ha aumentado la cobertura y en el monto de las Asignaciones Familiares; se aumentó la cobertura de la educación inicial (desde el año 2008, la universalización de educación inicial es completa en el nivel de 5 años y en el de 4 años la cobertura está próxima al 95%) y se aumentó la cobertura del Plan CAIF (a julio de 2012 el número de centros fue de 375 en todo el país con 79 en Montevideo y 296 en el interior).

Cabe un destaque especial al programa Uruguay Crece Contigo, orientado a la consolidación de un sistema de protección integral a la Primera Infancia, con especial atención a las mujeres embarazadas y niños y niñas menores de 4 años que presentan un doble riesgo social y sanitario. Al día de hoy se ha trabajado en 5635 hogares en los que se acompañaron un total de 10.519 personas (8104 niños menores de 4 años y 2415 mujeres embarazadas); obteniendo resultados positivos en la mejora de varios indicadores críticos como la anemia, desarrollo infantil, prácticas de crianza entre otros que han sido evaluados a través de un monitoreo permanente.

Hemos hecho mucho, pero tenemos que hacer mucho más, por ello la potenciación de este tipo de programas con metas, resultados medibles y gestión de calidad es vital y debe ser prioridad presupuestal, aumentando la cobertura de educación inicial para niños menores de tres años, ampliando el Plan CAIF y universalizando la atención de 3 años en ANEP, con el adecuado desarrollo de infraestructura y de recursos humanos, donde sea necesario.

Para un adecuado desarrollo infantil, debemos proteger y cuidar, por ello el Sistema Nacional Integrado de Cuidados, en donde uno de los públicos objetivo es la primera infancia es convicción y prioridad programática del Frente Amplio, implementándose en congruencia con Sistema de Protección a la Primera Infancia.

Vamos por más, vamos por un mejor futuro, y para ello primero están los niños.

Fuente: Montevideo Portal